maxon Inside
Absolutamente impecable


La tecnología médica no admite margen de error. Este es el motivo por el que los micromotores de maxon se fabrican en salas blancas certificadas. La construcción de este tipo de instalación especial plantea una serie de desafíos.
Las salas blancas son necesarias en todo tipo de industrias, p. ej. en la medicina, la tecnología alimentaria y la industria de los semiconductores. En un primer momento puede sonar extraño que se utilicen salas blancas para la fabricación de motores eléctricos. Sin embargo, maxon lo lleva haciendo desde principios del 2019 en su nuevo Centro de Innovación en Suiza. En sus más de 1200 metros cuadrados de salas blancas, los motores se fabrican siguiendo estrictos estándares de higiene. Pero ¿para qué?
Fabricar un motor potente, por ejemplo para su uso en la automatización industrial, requiere un alto nivel de ingeniería, buena mano de obra y un entorno limpio, pero no una sala blanca. Las nuevas salas blancas se utilizan para fabricar motores en miniatura de maxon, motores con tan solo varios milímetros de diámetro. Este tipo de motores se utiliza especialmente en la tecnología médica. maxon se ha convertido en un socio fiable en el ámbito de los motores para aplicaciones médicas, como las bombas de insulina o los instrumentos quirúrgicos manuales portátiles. Gracias a las nuevas salas blancas, el especialista suizo en motores eléctricos se está preparando para abordar aplicaciones más complejas y delicadas, como los sistemas motores implantables para bombas cardíacas.
Meses de planificación
«La planificación de una sala blanca certificada fue un reto novedoso y emocionante para nosotros», comenta Christian Kunde, director de proyectos de maxon medical. Supuso un esfuerzo enorme. «La planificación duró unos 15 meses y tuvimos el apoyo de expertos externos». De hecho, a simple vista tan solo es un conjunto de áreas blancas con una gran cantidad de estaciones de montaje y microscopios, separadas por paneles de cristal. La tecnología se encuentra literalmente escondida entre bastidores: los tabiques y el techo albergan una gran variedad de tuberías y kilómetros de cables.
El equipamiento es necesario, entre otras cosas, para generar una presión de aire mayor en las salas blancas. ¿Cómo funciona esto? Cuando se abre la esclusa de una sala blanca, el aire limpio fluye hacia el exterior, lo que evita que entre aire contaminado. Dejar todas las puertas abiertas sería lo equivalente a un pecado mortal. Para que esto no ocurra, las salas blancas están equipadas con esclusas en las que la presión del aire es ligeramente inferior a la del interior, pero que sigue siendo superior a la presión normal. Otro sistema se encarga de evitar que las dos puertas de una esclusa se abran al mismo tiempo. «Si me gritas desde la otra sala, no podré oírte», comenta Christian Kunde entre risas.
La concentración de partículas en el aire se mide cada minuto. Además de las salas blancas, maxon también dispone de lo que se conoce como área de BPF (buenas prácticas de fabricación). En ella no solo se mide la concentración de partículas, sino también la contaminación de las superficies y el aire por parte de microorganismos como gérmenes, bacterias y hongos, de nuevo con la mirada puesta en las futuras aplicaciones de micromotores implantables para la tecnología médica.
El aire se «diluye» de forma constante
Existen varias clases de certificación de salas blancas. Las salas blancas de maxon se encuentran entre las más «agradables». Los empleados tienen que adoptar una serie de medidas antes y durante el trabajo, como llevar una red en el pelo y guantes especiales, pero no se encuentran en un mundo completamente diferente. Esto es diferente en la nanotecnología, la industria farmacéutica o la producción de semiconductores. A veces, los empleados de estas industrias parece que estuvieran en otro planeta. El equipamiento para mantener una baja concentración de partículas también es diferente: las salas blancas de maxon mantienen un flujo constante de entrada de aire filtrado. Este aire altera el aire de la sala, que a su vez se extrae y filtra. Este intercambio constante «diluye» el aire de manera eficaz en lo que a la concentración de partículas se refiere. Otro tipo de tecnología utilizada en los quirófanos recibe el nombre de «flujo laminar». En esta tecnología, el aire filtrado fluye desde el techo hasta el suelo. El objetivo no es alterar el aire, sino evitar que las partículas «floten» por toda la sala.

